Unos días por la cara sur del Moncayo
Comenzaremos
nuestra andadura en el tercer día de ruta por estas tierras con esta preciosa travesía recién pasado el pueblo de Calcena
dirección Talamantes, tomando una pista a la izquierda, en la que ya señaliza
la GR 90, el Sendero Ibérico Zaragozano. Debemos seguir por esta ruta durante
un buen rato, disfrutando de los curiosos colores que nos brindan las laderas
erosionadas, y los bancales con almendros en el lugar denominado Corral de la
Loma. Al rato la figura de las Peñas Albas nos dejan boquiabiertos.
Las Peñas Albas atraen nuestra mirada
Seguimos
discurriendo en subida mantenida hasta que la pendiente se hace un poco más
fuerte al llegar al Collado Somero, a 1118 metros. El calor comienza a hacer
mella y a partir de aquí (ya pocas subidas) iremos disfrutando del camino en
suave llaneo y bajada.
La Peña de los Moros desde el Collado Somero
Desde el
collado nos llama la atención la enorme Peña de los Moros (1281 metros), que se
alza esbelta frente a nosotros. Vamos
descendiendo sin quitar la vista de las moles de alrededor, hasta que una
bifurcación a la derecha nos coloca en el seco cauce del río que más adelante
se adentrará en el Barranco de Valdeplata. Continuamos por la GR 90 observando
que poco a poco las paredes calizas van cerrando nuestro horizonte. Poco más
adelante abandonamos la GR 90 que se va a nuestra izquierda, continuando por
estrecho sendero, atravesando varias veces el pequeño caudal que lleva por aquí
el río. El paisaje de ribera es precioso, verde, apretado…
Discurriendo por el seco cauce del río por la GR 90
Accedemos
al lugar de las ruinas de las antiguas minas de Valdeplata, visitando lo que
queda de las instalaciones de este emblemático yacimiento. Su historia se
remonta hasta la época romana, cuando se extraía plata. Más adelante se le unió
la explotación de cobre, azufre, plomo y zinc. Durante muchos años estuvo
activo el yacimiento, hasta que perdió importancia tras la conquista de
América, aunque se volvieron a abrir las minas a mediados del siglo XIX,
clausurándose definitivamente en el año 1914.





Continuamos
por el sendero acompañados de encinas y chopos, amparados por oscuros paredones
donde areniscas y agua crean bonitas estampas. Llegamos a un pequeño parking,
para más adelante desembocar en la carretera, que debemos seguir para volver a
Calcena unos 6 kilómetros más. Esta vía apenas utilizada nos lleva curva tras
curva hasta un lugar donde marca el Salto de Batán, que nos hace desviarnos por
sendero a la izquierda unos 300 metros para descubrir un tranquilo lugar donde
antaño iba a bañarse la gente del pueblo. Un antiguo puente y restos de un
molino, junto al sonido del agua en el pequeño salto, nos tienen un buen rato
tirando fotos…desandamos lo andado y nos incorporamos a la carretera durante 2
kilómetros más, que nos dejan ya en Calcena, terminando así esta interesante
ruta de 17 kilómetros, poco transitada y muy recomendable.
Último tramo del Barranco de Valdeplata
Puentecito junto al Salto de Batán
Rueda de molino (Salto de Batán)
Salto de Batán
Calcena a la vista