lunes, 15 de julio de 2019

I TRAVESÍA DONOSTIA-UZTARROZ 28-30 JUNIO 2019

Tercer día. El grupo junto al Embalse de Irabia
"La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento"

Hace un año, queriendo coincidir con la inauguración del nuevo Refugio Bortiri que tiene el CVCE en el pueblo navarro de Uztarroz, dos integrantes de la sección de carreras de montaña del Club, CVCKorrika, Juanfer y David, tuvieron la brillante idea de organizar una travesía a ritmo de 5 km/hora, exigente aunque asequible si se está acostumbrado a caminar rápido largas distancias, que uniese Donostia, sede del Club, con dicho refugio.  En 3 días, y aprovechando los más largos del año, y un año después de la inauguración al ser imposible en su día a causa del calendario, un valiente grupo de socios se ha animado a llevarla a cabo, culminándola con éxito, bajo un sol de justicia, pillando la primera ola de calor del año...
Esta es la crónica del periplo de 11 amigos, que unieron sus fuerzas formando un bonito equipo entre avituallamientos y marcha, cuya ilusión pudo con una alerta roja de calor, y la superó con creces...

Jueves 27 junio. En vísperas de la aventura.

Comienzan los preparativos para los próximos 3 días. Como no sé exactamente lo que voy a hacer, como siempre me sucede soy un mar de dudas, ando sacando y metiendo cosas en la mochila. Mi intención principal será atender junto a Olvido los avituallamientos, y para ello hay que mirar y remirar los puntos en los que debemos parar y montar la mesita con las viandas. Miro los mensajes que nos manda Juanfer, y entre ellos, las temperaturas a las que vamos a hacer la travesía, estamos en medio de una ola de calor que, curiosamente, nos pillará justo los días que transitemos por Navarra. Al ser 3 personas las que vamos a coger el coche para ir de punto a punto, tenemos la posibilidad de hacer algún trozo del recorrido y disfrutar del buen ambiente.

El grupo junto al CVCE antes de comenzar

Segundo día. Preciosos paisajes camino de Belate


Viernes 28 junio.  Donostia (sede CVCE)-Alto Gorostieta (54'68 km, 11 horas 25 min.)

"La suerte ya está echada..."

A las 7 menos cuarto, 9 de las 11 personas que formamos este maravilloso grupo nos citamos para la foto de partida en el Club. En el coche de apoyo se amontonan las bolsas y mochilas con la ropa de recambio y el avituallamiento, en el que es indispensable incluir 2 neveras con los hielos y la bebida a punto, junto con la fruta (naranjas, manzanas, plátanos y sandia), tomates y sal, isotónicos, jamón y queso...Se nos presenta un caluroso día, aunque al final no lo fue tanto como los 2 siguientes...
Sale el grupo de valientes para las 7. Tienen una buena "asfaltada", 11 kilómetros hasta Pardiola, donde Carlos y yo les esperamos con las bebidas. Se presentan sobre el horario previsto, beben líquidos y algunos se cambian de zapatillas, y ya a partir de ahí, me quedo sola hasta que contacto con Juanfer en Leitza a las 13:30 h. Subimos para las 14 h hasta Basakabi, en el Alto de Ezkurra, por donde pasan los compañeros 1 hora más tarde, sudorosos y felices, dispuestos a dar el consabido ataque al líquido y sólido...bueno...más bien al líquido. Hay que reponer sales y fuerzas. Un integrante, en la primera "aldapa" poco después de Adarra, ha tenido un momento de crisis, que le va a impedir llegar al término de la etapa tan entero como hubiera deseado, el resto, parece que está bastante bien. Me incorporo al grupo y Carlos se queda con el coche, para él es suficiente ya que no tiene la rodilla bien. El sol a estas horas casca de lo lindo, y comenzamos a subir hacia la zona de los aerogeneradores, cuesta que a más de uno le deja "baldado". El ritmo es rápido en las subidas, hay que ir hidratándose muy a menudo. En la zona de Ireber el sol aprieta, ya que es campo abierto. Seguimos las marcas de la GR12 (Divisoria de Aguas) durante gran parte del recorrido, aunque se ha trazado la ruta  evitando lo más posible los grandes desniveles, haciendo de la ruta una travesía "amable" todo los días. Pasamos cerca del dolmen de Pilotzar por un precioso hayedo cerca del embalse de Leurtza. Tenemos que llegar para las 18 h al Alto de Gorostieta, donde nos espera un taxi para bajarnos a Zubieta. En Otsola, su fuente nos parece ya un milagro, los bidones tan sólo tienen gotas de agua pegadas. Se mojan los gorros e incluso se meten las cabezas bajo el chorro. Consumimos geles y barritas y, metidos ya en bosque con su sombra, se comienza a trotar en las cuestas abajo. La avanzadillas de trotones llega puntual. En Gorostieta está Carlos con el coche para llevar a Zubieta a los rezagados (no entramos todos en el taxi). En el Albergue de Zubieta una buena ducha nos reconforta y relaja. Hace mucho calor hasta entrada la noche. Carlos va con el coche a recoger a Olvido a Santesteban puesto que ha tenido que trabajar. Se nos incorpora con su paciencia y su entrega. La cena es de 10, ¡vaya paella que nos sacaron!. Disfrutamos del "tercer tiempo" a gusto. A las 22:30 a la cama...

Primer día. Llegando a los aerogeneradores de Ezkurra
Sábado 29 junio. Alto Gorostieta-Albergue Mendilatz (65'90 km, 14 horas 25 min.)

"Zambulléndose en el agua como si no hubiera un mañana..."

Nos levantamos a las 4:45 h. La jornada se presenta muy calurosa y hay que aprovechar desde temprano. Han sonado  todas las campanadas por la noche, sin piedad. Antes de acostarnos dejamos la ventana abierta al estar todos en la misma habitación, y se nota el frescor de la mañana. Desayunamos en silencio, cada uno con lo suyo, y a las 5:30 h viene el taxi para llevarnos de nuevo hasta el Alto de Gorostieta, bajo una capa de niebla fresca que nos hubiera venido de maravilla durante todo el día...Ya sabíamos lo que nos esperaba. Carlos vuelve a quedarse con el avituallamiento, y el resto, Olvido incluida, vamos hasta Belate, disfrutando de 3 horas preciosas, sin demasiado calor, y por lomas y paisajes maravillosos. La niebla se queda en los valles, y las montañas se nos presentan con todo su esplendor, cielo limpio, ni una nube. El viento es a veces fresco y otras caliente, por lo menos nos permite avanzar sin estar sudando continuamente. A las 9 h llegamos a Belate y damos cuenta de la bebida. Aquí nos quedamos Olvido y yo y caerá fuego...
Rodamos por las carreteras del Baztán, haciendo la compra de lo que va faltando, sobre todo se agradece la Coca-Cola y los tomates con sal. Paramos también a comprar bolsas de hielo para meter en las neveras. Vamos subiendo hacia Artesiaga, por donde pasarán al mediodía (12 h estaba previsto, llegaron casi 1 hora más tarde). A pleno sol, y con una temperatura que ya rondaba los 37 grados, comenzamos a caminar en su busca, cuando los divisamos arriba, bajan todos más o menos bien, menos uno, Josean tiene una ampolla considerable en el talón izquierdo y decide quedarse con nosotras. Montamos la mesa y Olvido le hace la cura. Las Coca-Colas se beben con ansiedad, el agua fresca de la nevera se agradece, y se van rellenando los bidoncitos con agua y sales para afrontar el siguiente tramo hasta el Alto de Urkiaga, otro par de horas. Bajamos a Eugi a hacer un hamaiketako y comprar más Cocas en el Hostal Etxeberri. Después subimos a Urkiaga y casi nos sorprenden los 2 primeros que bajan corriendo, ¡madre mía vaya ritmo!. Montamos la mesa y aquí se hace un buen avituallamiento, el calor aprieta. Nos comentan que al ritmo que van pueden llegar a Orreaga para las 17 h. Recogemos todo, nos despedimos de ellos, estamos a 38 grados, y vamos por Zubiri a comprar más líquido. Luego pasamos el rato en Auritz y nos dirigimos a Orreaga para las 16:45, pero no aparecen hasta las 18:15 h...Me paso más de 1 hora preocupada ya que hemos visto temperaturas de 40 grados, aunque en altura sería menos. Como tenemos la ubicación compartida, me voy enterando más o menos de por donde andan. Compramos unos helados en La Posada, esperando en silencio hasta que aparecen...Uno de ellos con un golpe de calor que parece que ya había pasado. Han ido de abrevadero en abrevadero, metiendo la cabeza allí donde había agua, fundidos. Se lanzan al avituallamiento como si no hubiera un mañana, y pensando únicamente en terminar, quedaban 11 kilómetros por pista hasta Mendilatz, ¡qué pocos y qué penosos!. A las 20:15 h llegan los primeros, viene el pelotón estirado, son unos valientes. Estiramientos, buena ducha, curas de pies...un día sin fin...La cena, buenísima, las habitaciones amplias, con baños bien equipados. Hoy sólo unos pocos nos apuntamos al "tercer tiempo", además, bastante breve, mañana hay que madrugar, a las 5 h arriba.

Alto gorostieta. 6 de la mañana.



Tercer día. Hacia el Puerto de Larrau

Tercer día. Precioso bosque en sombra por Irati

Tercer día, aproximándonos al Orhi

Tercer día. Hay que descalzarse...
Domingo 30 junio. Albergue Mendilatz-Uztarroz (48'72 km, 10 horas 25 min.)

"Hoy puede ser un gran día..."

Hoy nos dejan el desayuno preparado. La gente remolonea en la cama, cosa que no me extraña, es ya el tercer día  y están cansados y doloridos. Cremas en los pies, esparadrapos y vendas, alguna que otra garrapata, y ante todo, una ilusión tremenda por culminar esta gran aventura. Salimos a las 6:15 h con una temperatura de 13 grados y ¡con manga larga!. Luego, por supuesto, la cosa cambió...
Sin apenas desnivel, rodeados de agua, bordeamos el Pantano de Irabia marchando a muy buen ritmo. Olvido se ha quedado para llevar el coche, durmiendo un rato más. Hoy le toca a otro compañero sufrir con las plantas de los pies. Durante las 3 primeras horas apenas tenemos desnivel y se discurre de maravilla en la sombra y escuchando el agua. Conforme nos vamos acercando a las casas de Irati se va notando más el calor, y en las estribaciones del Orhi ya el sol pegaba bien, aunque corría un aire que mitigaba su fuerza. En el río nos refrescamos la cabeza y continuamos. Yo voy animada y camino bien, y los veo sufrir sobre todo a dos de ellos, con tantos kilómetros acumulados y tanto calor. Hay 3 valientes que se atreven a subir al Orhi, la verdad es que es de admirar el aguante que tienen, 500 m de desnivel más.
En 7 horas desde Mendilatz llegamos al coche donde nos espera Olvido, a mesa puesta, una vez pasado el túnel del Puerto de Larrau. Hay un grupo que enseguida sale rumbo a Uztarroz, yo decido esperar a los 3 del Orhi para bajar con ellos y terminar la etapa. Aquí se queda Carlos con Olvido, que no se anima a hacer los últimos 15 kilómetros hasta el final de la travesía. Buen avituallamiento para las última 3 horas y media que nos esperan, con el sol en su mejor momento. Aprovecho para trotar en las bajadas por agradables lomas con los compañeros, hasta que alcanzamos al grupo delantero, que van bastante justitos. Alcanzamos una pista que se nos hace interminable, tan sólo 4 kilómetros pero llenos de emoción porque el reto se va a cumplir, en la carretera, algunos hasta corren a ratos, la fuente a 1 kilómetro de Uztarroz se aprovecha como último punto de hidratación, la llegada, lágrimas, abrazos, sobre todo abrazos, retos cumplidos, cada uno el suyo, ¡se ha conseguido!, baño en el río...¡impagable!. Dejamos en Bortiri un banderín y un dibujo enmarcado, y Aga nos deleita con una estupenda comida, ¡una ensalada de gulas y gambas y unas carrilleras para chuparse los dedos!, ¡bendita Aga!. Nos hemos traído una experiencia maravillosa, compartida entre amigos, la I Travesía Donostia-Bortiri.

Mila esker Juanfer y David por esta bonita travesía. Mila esker Olvido por tu dedicación, y a los que habéis hecho el recorrido completo (Garbiñe, David, Txejo, Asier, Periko e Iñigo), ZORIONAK!, sin olvidarme de Josean y Carlos que también han caminado y colaborado en esta preciosa aventura. Ambos no la han recorrido entera pero han estado "al pie del cañón".

Bortiri. Travesía finalizada

Olvido. Impagable...


domingo, 19 de mayo de 2019

Y POR ESO CORRO



No importa si es una pesada cima, un paisaje que se me presenta en un día despejado y limpio, o no, nublado y gris, o un bosque donde escucho mis pisadas sobre las hojas a ritmo de trino de pájaro o de ventisca. No importa esa pendiente que me sale al paso mientras avanzo encharcada en el barro, porque camino subiendo, y corro bajando, o voy trotando acompañando mi respiración y llenándome de vida. No importa si llego al final, cuando se trata de completar con un tiempo, o no llego porque no quiero y me quedo un rato con mi paisaje, caminando ya sin dorsal porque no lo necesito, puede que mojándome con la lluvia. La verdad es que no importa. Tan sólo importa el vivirlo, sea como sea, corriendo o caminando, esquiando o escalando, acercar tu vida a la naturaleza de la forma en la que más te llene y disfrutar de ella, y sonreír. Por eso yo ahora...también corro.



Landarbaso Trail 2019

Landarbaso Trail 2019

miércoles, 13 de marzo de 2019

UN VALLE DE ALTURA

Todavía pasan por mi cabeza las sensaciones del recorrido montañero de ayer. En un viaje de poco más de 1 hora alcanzamos el bonito pueblo de Munarriz, situado en un valle a 1000 metros, en las estribaciones de la Sierra de Andía, el Valle de Goñi. Los pastos de altura, la presencia de estos pueblos pequeños y perdidos (Goñi, Azanza, Urdanoz y Aizpún completan los 5 pertenecientes al valle), el paisaje con pequeños neveros enganchados en los bosques y en la sombra, los hayedos limpios, las cimas planas y redondeadas, las ruinas de tiempos pasados donde el pastoreo alcanzaba su apogeo, descubriendo conjuntos de bordas donde la gente se acompañaba mutuamente en los largos meses aislados del mundo...Sonidos, olores, paisaje. No hace falta irse al otro lado del mundo, aquí cerca se puede encontrar belleza, se busca fácil.

Son las 9 de la mañana cuando en compañía de 2 amigos, y 2 perros (también amigos), nos disponemos a caminar unas horas por estas tierras, que pertenecen a la merindad de Estella, Navarra, provincia de contrastes, y que ofrece un montón de posibilidades de disfrutar con esta actividad que tanto nos gusta. No se escucha movimiento ni sonido alguno, salvo el ladrido de un par de perros que se encaran a Serpa y Xiva, que ya han salido disparados dispuestos a "comerse" el campo.

Saliendo de Munarriz
Avanzamos por una pista en dirección al Elimendi, o Artesa (1137 m), denominado así por su peculiar forma, y desde cuya cima disfrutamos de un bello paisaje, Beriain, las cimas de Sarbil y Saldise sobre el Valle de Ollo, Txurregi, Gaztelu, la Sierra de Aizkorri, Elomendi al fondo, San Lorenzo nevado, Orhi y Pirineos...No sé, pegados al buzón nos quedamos extasiados con las vistas, que no abandonaremos en nuestro discurrir por las siguientes lomas. Nos dirigimos hacia la siguiente cima, Zoiolagaina, no sin antes bajar al collado que la separa de Elimendi, eso sí, ascendiendo a una altura inferior, 1117 metros. Xiva salta en cuanto ve un pajarillo, olisquea, corre, vuela, vuelve a saludarnos y se va, recorriendo el doble de distancia que nosotros con la lengua afuera y moviendo ese cascabel cuyo sonido se mezcla con el del viento. Serpa no se separa de nosotros, ya es algo viejo, y disfruta a su manera.

Cima de Elimendi (1137 m)

Desde Elimendi, Zoiolagaina en primer término, al fondo, Beriain y la Sierra Satrustegi

Preciosos hayedos...

Alla lejos, Ermita de la Trinidad de Iturgoien

Serpa pegado a su dueño
Continuamos nuestro camino atravesando hayedos en los que de vez en cuando tenemos que ir abriendo y cerrando langas que encontramos a nuestro paso, o saltando cercas por los lugares indicados con pequeñas escaleras...Por la información que llevamos hay también algunos dólmenes que no logramos encontrar. Llegamos a un increíble lugar protegido por el bosque. Es un conjunto de ruinas de varias bordas denominado "El Pelotón", en el que se mezclan la maleza y las piedras, sólo de las paredes, puesto que los tejados hace ya tiempo que han sucumbido a la naturaleza. Paseamos entre las casas derrumbadas en silencio, observando sus vigas y columnas ya caídas, e imaginando la vida de aquellos pastores que pasaban meses en estos recónditos lugares; al menos, en este caso, formaban una pequeña comunidad. Más ruinas más adelante nos siguen relatando vidas pasadas.

Ruinas de "El Pelotón"

Otras ruinas, con esta circular llamada "La Cofradía"
Para terminar, cerrando esta bonita circular, caminamos junto al bosque y Balsa de Erna, un idílico lugar rodeado de silencio, donde Serpa se da un buen chapuzón en busca del palo correspondiente, y Xiva rehúye el líquido elemento continuando la persecución de sus pajarillos de aquí para allá. Antes, en el bosque, ambos ya se habían refrescado en más de un nevero. Esta ruta lo tiene todo. Llegamos a Munarriz después de 5 horas y 18 km, habiendo conocido un trocito de nuestra geografía escondido y bello.

Hayedo de Erna

Balsa de Erna


viernes, 16 de noviembre de 2018

ISLA DE LA PALMA, 2 RUTAS PARA EL RECUERDO


Partimos hacia la "Isla Bonita" el último sábado de octubre, con un oscuro pronóstico de tiempo en Euskal Herria. El viaje, todo el día, nos llevó de aeropuerto en aeropuerto, Loiu, Madrid, Gran Canaria y La Palma. A la llegada, a las 21:30 de la noche, La Palma  era un continuo aguacero, veníamos de una semana de muy mal tiempo, siendo noticia especialmente esta isla por importantes trombas de agua.

Cogimos el coche de alquiler asignado, y, ya con noche cerrada y húmeda, llegamos a nuestro apartamento para los siguientes 9 días en El Paso, lugar céntrico para las diversas salidas que teníamos planeadas.

El domingo transcurrió nublado, así como el lunes, lloviendo de vez en cuando, pero ya la isla nos regaló muchos momentos; Santa Cruz, con esas casas balconadas y floridas, San Andrés, también en la costa Este, con esas placitas y casas de colores, y olor a mar, embravecido esos días...Y un paisaje de negro enfrentándose al mar y al cielo, este último azul y blanco, con las nubes jugando con el sol. Fuencaliente y su Faro, sus  Salinas, y sus volcanes Teneguía y San Antonio...Tocamos el lunes el Sur de la isla, y ya notábamos la humedad a la que estamos acostumbrados, con unas temperaturas agradables y una sensación de gozo en la vista. Había luz en los colores...la lava compartía su lugar con una exuberante vegetación, distinta, brillante...se me olvidaba. ese verde...

Salinas y Faro de Fuencaliente

Balcones en Santa Cruz de La Palma


Piscina natural Charco Azul
Con toda esta "aclimatación", vinieron 2 jornadas para el recuerdo. El resto de días fueron también espectaculares, con la bajada por el interior de la Caldera de Taburiente, todo un Parque Nacional, gozando del paisaje y de sus cascadas (La maravillosa Fondada y la de los Colores), las cimas de su cresta con la llegada al Roque de los Muchachos, y, cómo no, el "vigía", el Pico Bejenado, el que veíamos todos los días desde nuestro apartamento; pero estas jornadas no están descritas aquí, necesitaría un día entero para plasmar todas las vivencias con lo que, me detengo en 2 muy especiales. Roca y mar. Negro, verde y azul...

Ruta de los Volcanes, por el Parque Natural Cumbre Vieja

Llegó el martes, luminoso, soleado. El termómetro del coche marcaba 13 grados a las 8 de la mañana. Salimos hacia la primera parada de taxis para tomar uno que nos llevara a la zona recreativa El Pilar. Dejamos nuestro coche en La Tajuya, cerca de El Paso, para luego cogerlo a la vuelta, que haríamos en bus desde Los Canarios, al Sur, junto a Fuencaliente. La red de autobuses que circulan por La Palma es bastante buena, aunque sus carreteras no lo son tanto, curva para aquí y para allá, intentando recorrer su pequeña y rica geografía.

Area recreativa El Pilar


Una infinidad de senderos tejen la isla por todos los rincones. Nosotros comenzamos en El Pilar, un área recreativa situada dentro del Parque Natural Cumbre Vieja, y seguimos una GR, la 131, que forma parte del palo del "Bastón", una ruta más larga cuya forma recuerda a este elemento, y cuya cabeza es justo el recorrido por la cresta de la Caldera de Taburiente. Fuimos de Norte a Sur, comenzando a 10 grados atravesando un precioso bosque de pinos, árbol que durante todo el recorrido nos tuvo embelesados, tanto por sus hojas de un verde brillante, como por sus bellos troncos, perfectos motivos para cualquier cuadro.



Comenzamos a ver cráteres, colores distintos de lava, envueltos de vez en cuando en la niebla, a la que siempre ganaba la batalla el sol.

Vista de La Caldera con el Pico Bejenado de verde en primer término


...y al fondo, Tenerife con la cumbre del Teide

La niebla nos envuelve
Enseguida, un cartel nos indica que tenemos la cima del Nambroque (1924 m) cerca, ahí vamos. Lo visitamos y volvemos al cruce para continuar hasta discurrir por la zona de la Malforada. Seguimos caminando hasta llegar a la cima de La Deseada, con vistas a su cima gemela enfrente. Nos basta con una, ya que todo lo que nos rodea es de postal. Más lejos, divisamos la cumbre del Volcán Martín, al que ascendemos saliéndonos de la ruta; son subidas cortas que merecen la pena. En la bajada, y recordando viejos tiempos, nos lanzamos por su ladera de piedra pequeña dejándonos arrastrar deslizando hasta volver a la ruta...con un buen número de piedrecillas en las botas.

Tubo volcánico

Cima Nambroque (1924 m)



Cima La Deseada desde su gemela





Ya divisamos el mar a lo lejos, que nos acerca a nuestro destino. Antes, pasamos por varios cruces en los que se mezclan rutas locales y de pequeño recorrido (PR) con la nuestra a través de los pinares. Vemos gente, pero muy poca, y, la mayoría, alemanes, amantes del senderismo, que no dejan de acercarse a esta isla. Llegamos a la localidad de Los Canarios a las 14:30, después de 5 horas y media de caminar sereno y tranquilo. Aquí, un autobús nos recoge dejándonos en La Tajuya, donde teníamos el coche


Volcán Martín

"La primera condición del paisaje es su capacidad de decir casi todo sin una sola palabra"

(Konrad Lorenz)

El Norte. Entre El Tablado y Santo Domingo de Garafía

Un buen amigo nos recomendó hacer esta ruta, con muy buen criterio, puesto que lleva ya varios años caminando esta isla, infatigable...Mila esker Suso!

...El mar nos observa, nos acompaña en esta preciosa ruta comenzando en El Tablado, pueblito situado a media ladera. Contrastes, rompientes, silencio...

La llegada a El Tablado fue rápida, demasiado rápida, mareante diría yo. Fuimos con el coche hasta Puntagorda, y de allí partía el único autobús diario que nos acercaba al inicio de la ruta, a las 9:15 h de la mañana. Por tanto, a las 9 ya estábamos esperando en la parada. Pocos viajeros había ese miércoles, y fueron bajando en distintos puntos de la sinuosa carretera hasta que quedamos los dos solos...Después de unas buenas curvas por la carretera ancha nos llegó el momento de agarrarnos fuerte para la bajada, de unos 5 km, hasta El Tablado...más y más curvas y a toda velocidad. En total, cerca de 45 minutos desde la salida en Puntagorda hasta la llegada en El Tablado...necesitamos un tiempo de aclimatación tras la hormigonera...

...Y después, todo fue disfrutar...Se discurre por la senda GR 130, que es una ruta que circunda toda la isla por la costa. El Tablado, pueblo pequeño y coqueto, donde hoy en día todavía hay un bar que abre los fines de semana y entre semana "a veces", como indica su cartel, y donde se respira una quietud especial, mirando al mar.

El Tablado, paz mirando al mar




Dragos, cactus, mar...



Poco a poco, nos vamos acercando a la primera sorpresa del día, el espectacular Barranco de Fagundo...Bajamos hasta el nivel del mar para luego, maravillados por la vegetación de dragos, cactus, brezos, bejeques...comenzar a ascender por un zigzagueante sendero que gana la misma altura que la bajada desde el pueblo, allí al otro lado del barranco lo dejamos para, en continua subida llegar hasta el Mirador de La Calzada, que es una atalaya fantástica hacia la costa.


Camino en zig-zag que asciende por Barranco Fagundo

Espectacular paisaje Barranco Fagundo

El Tablado a lo lejos desde mirador La Calzada


Desde allí, poco nos queda hasta llegar a Don Pedro, callado, tranquilo, como todos los lugares habitados por donde pasamos. En este pueblo la senda nos lleva hacia la izquierda, para entrar en un precioso barranco, lleno de vegetación, en este caso, laurisilva, que crece en sitios húmedos repartidos a lo largo de la isla. También pasamos por cuevas artificiales que tienen cerradas sus puertas, quién sabe si definitivamente...


El Parque eólico Juan Adalid quita belleza al entorno, y añade mucho ruido al silencio, el que llevamos nosotros junto a lo que nos rodea. Pronto, el paisaje se abre hacia el mar y llegamos a la parte alta de la aldea El Mudo, un conjunto de casas, algunas ya abandonadas, a saber qué historias se habrán tejido allí...

Barranco después de Don Pedro con laurisilva

Se abre el paisaje de nuevo hacia el mar...



Lo mismo sucede con El Palmar, más adelante, donde sí que existe una casa nueva, impecable, blanca. Hay gente a la que estos lugares engancha para comenzar una nueva vida. Justo enfrente conseguimos ver las casas de Santo Domingo de Garafía, a donde llegamos después de 5 horas de marcha, no sin antes salvar el último barranco del día, el de la Luz, llegando justo a la plaza del pueblo, donde el sol ya calentaba y donde buscamos una buena sombra para tomarnos una cerveza, junto a otros senderistas que, como nosotros, han disfrutado de un bonito día.



Santo Domingo, Iglesia de N. Señora de La Luz