miércoles, 30 de mayo de 2018

DESTINO: AURITZ-BURGUETE

"Me encuentro con el paisaje. Como hay un idioma materno que te enseña a nombrar las cosas, hay un paisaje materno, con el que aprendes a ver el mundo. Luego conoces más lenguas y más paisajes y pueden ser más bonitos, pero ninguno te parece mejor." (Julio Llamazares)

Auritz
Hay espacios de tiempo a lo largo de la vida que se quedan dentro, que son inolvidables. En mi caso sin duda un hueco importante ha sido ocupado por las vivencias que durante 8 meses de agosto disfruté en Auritz, pueblo navarro pegado a Orreaga, por el que tantos y tantos peregrinos, quizás demasiados, discurren a lo largo de la carretera hoy en día, y en el que, entonces, allá por los años 70-80, una buena cuadrilla de "veraneantes" nos mezclábamos con sus gentes. No olvidaré nunca la tranquilidad, el aire puro, los juegos en la calle dejando pasar al pastor con sus vacas, aquellas hayas, los baños en el agua helada del Urrobi (por las mañanas y por las tardes montábamos en un destartalado land-rover, un montón de chavales, camino del río), los amigos, allí hay muchos pedacitos de gente entrañable que se mezclan con mis recuerdos.

Así que he vuelto de nuevo a este lugar en el pasé tan buenos momentos. Esta vez en travesía de 4 días, como a mí me gusta, caminando desde el Barrio de Altzibar en Oiartzun, a donde llegué en autobús desde Donostia, para continuar hasta Arantza el primer día, hasta Ziga el segundo, terminar en Eugi el tercero, y llegar a Auritz el cuarto, y lo he hecho sola, prácticamente 7 horas y media diarias de paisaje verde de bosques y prados, en el que se han mezclado lloviznas, nieblas, sol y nubes. El canto de los pájaros me ha acompañado todos los días, así como el sonido del agua y del viento junto a mis propios pasos, gente, más bien poca, y tan sólo en los pueblos a donde llegaba. Esta es la crónica de una bella travesía, para un bonito reencuentro.

La costa queda entre brumas

Altzibar (Oiartzun)-Arantza (Bortziriak-Cinco Villas)
...Y llegó el esperado día de la salida. Una sencilla mochila con lo mínimo indispensable, preparada para llenarse de vivencias y, eso sí, mi GPS con los tracks para los 4 días pegado a mí, junto con algún mapa del recorrido. Salgo de casa a las 8 de la mañana para coger el autobús, con un pronóstico de tiempo de lo más variable, desde lluvia escasa hasta nieblas y sol, el típico de primavera. Llevo el paraguas ya que no aguanto las capas. Bajo en Altzibar y me dirijo al Barrio de Karrika para comenzar, paralela a la erreka Oiartzun y por el camino del antiguo tren de Artikutza, con la mente abierta a lo que la naturaleza me regale. Llego hasta el bonito puente de Zorrola y comienzo el primer ascenso hacia el collado de Pilotasoro. Allí, siempre la vista se me va hacia las Peñas de Aia, pero esta vez, una gruesa nube las cubre. Voy a tener día de paraguas, ya que una fina llovizna, pura niebla, comienza a mojarme cuando paro a echar un trago en la fuente de Oianleku.

Desde aquí, comienza la subida atravesando la carretera que va a Artikutza, hacia los altos de Bunaniarri y Bianditz. La visibilidad es prácticamente nula, y sigo la GR121 encontrándome de vez en cuando con rebaños de ovejas asustadas a mi paso. La temperatura es agradable para caminar, y es una pena no poder disfrutar de las vistas desde arriba. Loma viene y loma va, me llega la hora del hamaiketako, y encuentro en Gaztin Borda el lugar ideal para parar a resguardo y dar cuenta del picoteo. Salgo para proseguir con el itinerario y deja de llover, guardo ya el paraguas para todo lo que me queda de recorrido hasta Auritz. Ahora, un tenue sol intenta pasar a través de las nubes bajas que todavía siguen cubriendo las cimas, pero veo lo suficiente como para apreciar abajo, entre los árboles, el embalse de Domiko. Me encuentro con el cruce hacia el Izu, que es el que cojo, dejando a mi izquierda el camino hacia Igantzi y Lesaka. Me dejo llevar por suave pista en bajada hasta que veo al fondo Arantza, mi destino del día, son cerca de las cuatro de la tarde. Una pendiente más pronunciada me hace darme cuenta de que me dirijo hacia el fondo, donde está el río, y luego debo subir hasta el pueblo, que me recibe con sus calles desiertas a esta primera hora de la tarde, ya cansada por el último repecho después de tantas horas de caminata. Me dirijo al Albergue del pueblo, donde hay dos grupos grandes de niños, con ellos comparto uno de los lados del edificio,40 chavales de Atarrabia (Villaba). Me dejan una habitación de 16 literas para mí sola, este Albergue es enorme...Después de descansar un rato voy a comprar provisiones para los siguientes días, puesto que ni en Ziga ni en Eugi hay tienda.

...Ceno con los 40 chavales y me retiro enseguida para descansar, escuchando el alboroto lejos, muy lejos...

Buzón de Bunaniarri

La niebla atraviesa el bosque

Acogedora y sencilla Gaztin Borda

Embalse de Domiko entre las hayas

Por fin veo Arantza a lo lejos

Arantza (Bortziriak)-Ziga (Valle de Baztán-Basaburua)
Sin conseguir que me lo dieran antes, a las 8:30 me preparan el desayuno. No hay problema puesto que los días son ya largos y no me espera calor que digamos, de nuevo, el cielo cubierto y con riesgo de lluvia. Salgo desde el principio cuesta arriba durante un buen rato, hasta que doy con un estrecho sendero siguiendo el gps, que me deja en una pista que, todo en bajada y durante un buen rato, me deja después de 3 horas en Sunbilla, en el Valle del Bidasoa. Ya he pasado de valle a valle, y todo alrededor es de un verde intenso, y me encuentro de maravilla respirando este aire puro de primavera.

Cuando llego a la altura del río Bidasoa, me siento en un banco a descansar mientras como algo, a la vez que el sol del mediodía me calienta. Momentos placenteros en los que escucho el sonido del agua y de los pájaros, a la vez que el motor de algún que otro vehículo. Pronto me pongo en marcha de nuevo, atravieso el puente y me dirijo hacia el Barrio de Meaka para coger unas marcas de GR que durante un buen rato voy siguiendo. Me salen al encuentro una cerda con 3 crías y no se me separan, eso sí, por delante, a lo largo de casi un kilómetro de pista...Voy subiendo despacio, hasta que me topo con una señal vieja, que me lleva dirección Bertiz hacia el bosque, sacándome de la pista ancha por la que transitaba hasta el momento...¡Berenjenal!, camino tapado de vegetación, atravesando un precioso hayedo, impresionante de bonito, pero en el que hay que estar muy atenta a posibles despistes. Disfruto mucho en este tramo del recorrido, andando por encima de troncos caídos, como en una ginkana, pasando por errekas y escudriñando el terreno por si se ve sendero o no...El periodo de tiempo que paso en este espacio de bosque me lo paso en grande, eso sí, siempre controlando...y sin cobertura en el móvil...

Llego a la "civilización" de Bertiz, a la parte más segura, donde ya se ven los carteles, y los sitios "controlados", estoy en Oronoz Mugairi, en otro valle, Baztán. Desde aquí hasta el pueblo de Ziga, voy casi todo el tiempo por pista de cemento, admirando los caseríos tan bonitos junto a los que paso. Me tengo que sentar porque voy reventada, ha sido un día largo y en el bosque, con tensión...Llego a Ziga a las cinco, y me dirijo a la bonita y cuidada casa rural Zigako Etxezuria, totalmente recomendable. La pareja que lleva esta casa son un cielo, Julián y Mertxe...La ducha que me regalo es mundial. Me quedo en la estupenda habitación, escribiendo las vivencias del día, y ceno a las 20:30 en su precioso comedor que da al jardín. Para variar, en las cimas está nublado, poca visibilidad voy a tener al día siguiente. 

Las nubes cubren las cimas, alrededores de Arantza

Sunbilla a la vista


El cerrado bosque camino de Bertiz


Ziga (Valle de Baztán-Basaburua)-Eugi (Valle de Esteribar)
El desayuno que me preparan es de quitarse el sombrero. El descanso, fenomenal, han sido 9 horas en la horizontal, no me ha sobrado ni una. A las 9:15 me pongo en marcha, siguiendo un sendero de Pequeño Recorrido (PR) que me lleva al collado de Elorregi, metiéndome en una espesa niebla a la hora de empezar a caminar. Pasar por el bosque cerrado entre la niebla me regala unos momentos inolvidables, hasta que llego al collado donde la niebla va y viene llevada por el viento. Gana la niebla...

Por media ladera me dejo guiar por el gps, una pena no ver nada porque sé que desde este camino se llegan a tener unas vistas espectaculares. Dejo a la derecha el collado que lleva al pueblo de Berroeta (marcas de PR), continuando  a la izquierda a media ladera por sendero entre una espesa niebla que, a diferencia del primer día por Bianditz, no moja. Paso otro collado y voy rectificando con el track porque no voy por ningún sendero. No veo apenas...Llego cerca de Artesiaga donde me tomo el picoteo, mojada y con fresco, y allí empalmo con el GR12 (Sendero de Euskalherria), que me parece una autopista, y sigo hacia Zuriain dejando Saioa a la derecha, que se deja ver en un ratito que el sol vence a la niebla.

Me aproximo al  Zuriain siguiendo las marcas sin problema, calentándome con el sol que, por fin, hasta el final de este día ha podido con las nubes. Sin tocar la cima, dejo el camino señalizado y me lanzo hacia el bosque en bajada pronunciada, en busca de un sendero que me lleve dirección Eugi, dando con él después de un rato de clavar talones en el suelo...mucho desnivel en poco tiempo. El sendero por el bosque, de quitarse el sombrero, una vez más, verdes, pequeñas cascadas en el río, pájaros...naturaleza viva. Como algo, admirando todo lo que me rodea, y doy con una pista que me deja en la cola del embalse de Eugi...todavía me quedan casi 3 kilómetros de carretera hasta el pueblo, donde llego a las cuatro y media de la tarde, horario oficial de este recorrido en solitario. Como todos los días, me pego mi duchita y descanso en la habitación, admirando el paisaje de Kintoa, soleado...Un ruidoso grupo acompaña mi estancia en este hostal, toda la tarde y parte de la noche, pero no me importa, ya que me espera otro precioso día, el último, en el que voy a disfrutar de todo, una vez más...

Saliendo de Ziga



De nuevo nieblas en el bosque...

El collado hacia Berroeta entre nieblas

La niebla se pasea por Elorregiko Lepoa

Lugares mágicos


Precioso hayedo camino de Saioa

Saioa

Zuriain a la vista

Precioso colorido

¡Por fin Eugi!

Eugi (Valle de Esteribar)-Auritz, fin de mi travesía
Desayuno a las 8 con vistas al embalse. Me llevo un bocadillo de tortilla de patata, de los de pintxo, porque se me ha acabado todo. La mañana es fresquita y soleada, ideal para caminar. Cojo una pequeña carretera cuesta arriba, camino de Zilbeti, y un poco más adelante en una curva me incorporo a una pista, que me lleva hasta allí. Desde el pueblo de Zilbeti se toma el camino a Urepel, pista también ancha y en subida, durante bastante tiempo. Con el gps en ristre, tengo que desviarme y meterme en el bosque dejando la pista, para pillar el GR11 (travesía pirenaica) que me llevará a Sorogain, después de un rato.

A partir de Sorogain, el camino hacia Auritz es evidente puesto que ya lo conozco. Se puede continuar por el GR11 o tomar el GR225 camino a Urepel para dejarlo más adelante y empalmar con el GR11...es igual, el calor ya aprieta más y el cielo es azul con alguna nube discreta, dan bueno para todo el fin de semana. Atravieso de nuevo un precioso hayedo, esto está plagado, y siguiendo continuamente las marcas, dejo a mano derecha el cruce hacia Menditxuri, que tantas veces he visitado, para llegar a Auritz pasando junto a Xoringoa y Antsobi, lugares junto al río Urrobi, que tantos y tantos recuerdos me traen. Ahora sí, puedo adentrarme en sus calles y recordar, ese olor, esas casas...Esa gente entrañable.

Sólo me queda llegar a Casa Pedroarena, entrar en mi habitación, mi relajante ducha, y mis reencuentros...El domingo aprovecho para acercarme a la zona de Zaldua, donde pasábamos las mañanas soleadas jugando en el río, y al mediodía me voy a comer a la cocina de Moisés y Txelo, en su restaurante Txiki-Polit, compartiendo como todos los días que paso por allí año tras año esos momentos de recuerdos, y, esta vez, ayudando un poco y viviendo su día a día en una jornada complicada en el restaurante, como siempre, trato exquisito y bien hacer...


El lunes, también estoy un rato de charla con Jesús, alguacil de Auritz, durante 30 años trabajando en el pueblo...Viejos recuerdos...Él sí que ha visto cómo ha cambiado todo. Mientras espero al autobús que me llevará a Iruña, vamos compartiendo detalles de aquellos tiempos, como quien vuelve a mirar un viejo álbum de fotografías, mientras, los peregrinos van circulando por la carretera ajenos a todo...

El Embalse de Eugi queda ya atrás

Camino de Zilbeti a Urepel

Sorogain

El monte Adi desde Sorogain

Erreka seca

Más hayedos...

Menditxuri, viejos recuerdos

Destino Auritz

"Mirar..., hay que mirar con otros ojos, ojos que perdimos en la escuela, en esta sociedad de la inmediatez, del ya y del ahora, en la que solo importa lo que vemos, mucho menos lo que sabemos y menos aún lo que imaginamos o lo que soñamos. En cambio, la Naturaleza solo se abre a nuestros ojos si la observamos, si la imaginamos o la soñamos" (Juan Goñi)

viernes, 6 de abril de 2018

ENTRE ALMENDROS Y OLIVOS, OLIENDO A ROMERO Y TOMILLO



Paseos por la Tierra Alta (Tarragona) y el Matarraña (Teruel)

Salimos con nuestras casas rodantes, una vez más, con ganas de conocer entornos naturales distintos a los de nuestra tierra. Viajamos con nuestros amigos urnietarras y su perro Serpa, que, al igual que el año pasado por el Montsant, ha disfrutado de los paseos y de las pozas en unos parajes espectaculares, y, sobre todo, con poca gente, a pesar de haber salido estos días de Semana Santa tan multitudinarios. Nuestro destino inicial ha sido el bonito pueblo de Bot, en la Tierra Alta, donde por fin llegamos a la hora de comer después de 5 horas de viaje. Buscamos un pequeño parque solitario junto a la Vía Verde del Val de Zafán, donde aparcamos nuestros vehículos, y donde damos cuenta de nuestras viandas en una de las mesas de piedra que allí se ubican. Enseguida una familia de cicloturistas nos acompañan. Nos damos una paseo para desentumecernos hasta una pequeña ermita y el Forat de la Donzella, una fuente ya seca pero que está en medio de un bonito entorno. Visitamos los pueblos de Bot, Horta de Sant Joan y Arnés. Bonitos y solitarios, con sus soportales en las plazas y sus callejuelas en cuesta. Aquí todo está rodeado de cipreses, le llaman la "Toscana española"...

Rocas de Benet desde Arnés

Vista de Horta de Sant Joan

ESTRECHOS DE ARNÉS Y SUBIDA HACIA MAS DE LA VALL Y ELS PRADETS

Dormimos en un parking en Arnés y a la mañana siguiente movemos un vehículo hasta cerca del Toll de Vidre ("Toll" es poza, hay muchas por aquí) y el otro lo dejamos al inicio del recorrido, junto al pueblo. Comenzamos a caminar entre preciosos campos de almendros, algunos en flor y otros no, y olivos, que no nos han abandonado en los 4 días que hemos estado disfrutando de estos parajes. El día es agradable aunque fresco, con el sol venciendo a las nubes durante todo el tiempo. Nos acercamos a los Estrechos de Arnés, estamos en el Parque Natural de los Puertos, y transcurriremos siguiendo a veces las marcas de estrellas azules correspondientes al recorrido de las Estels del Sud, la GR 7 y alguna PR, cogiendo a veces caminos sin marcar, con el track que descargamos de wikiloc previamente. El Rio de los Estrechos tiene poca agua, pero de vez en cuando hay unas pozas preciosas donde Serpa no duda en meterse hasta el cuello, él tiene calor...
Avanzamos siguiendo el sendero marcado, y en un momento, antes de llegar a La Franqueta,  cruzamos el río a la otra vertiente para ir ascendiendo poco a poco hasta dejar el río muy abajo. Pasamos por un precioso pinar durante un buen rato. Las vistas son espectaculares una vez cogida altura. Bordeamos La Falconera y ascendemos por una inestable cresta que nos hace echarnos para atrás ya que nos habíamos separado del sendero. Retomamos la pista bajando de la cresta para acabar donde habíamos dejado la otra autocaravana en unas 5 horas de bonita marcha. Al final el sol aprieta demasiado, se avecina tormenta para la tarde. Vamos hasta Valderrobres, ya en Teruel y en la zona del Matarranya, donde nos topamos con toda la algarabía de Semana Santa, con tambores repicando por la calle y cantidad de gente en las terrazas. Buscamos el área de autocaravanas pero estaba "petada", así que nos vamos hasta Beceite (muy cerca)y terminamos en un parking de hierba en donde otros vehículos estaban aparcados, a la entrada del pueblo. Mientras visitamos este bonito pueblo comienza a llover pero muy suave, una lluvia dispersa y débil, muy distinta a la de aquí, que nos ha tenido en invierno bien mojados. Disfrutamos de la noche sin ruidos, a pesar de lo que esa tarde habíamos experimentado.

Comienzo de los Estrechos de Arnés, Los Puertos

Panales

En la cresta

Estrechos de Arnés

La cresta, poco después la abandonamos

Bonitas masías abandonadas


Flores y olivos

LA PESQUERA, RÍO ULLDEMÓ, MÁS ESTRECHOS

Otro día en el que no nos encontramos apenas con gente, también debido al intenso viento que hacía, que daba una sensación térmica bastante baja. Salimos del propio parking a disfrutar de otro día de pozas, olivos, cuevas...a respirar aire puro y movernos por estos parajes tan bonitos. Hicimos un recorrido siguiendo la pista por la que de vez en cuando transitaba algún vehículo. Llegamos a la zona más amplia de pozas, donde están las Cuevas de Beltrol, y ahí Serpa se pegó el gran baño. Cerca de esta zona sale un camino a la derecha que asciende por un precioso bosque, subiendo unos 200 metros, siguiendo unos cairns que de vez en cuando nos marcaban la dirección, hasta empalmar más adelante con la carretera del Parrisal, zona más conocida y con gran afluencia de gente. Nos desplazamos hasta el pueblo de Peñarroya de Tastavins, encaramado en una pequeña colina. Mañana, la Vuelta a las Rocas de Masmut...

Serpa disfrutando en el Río Ulldemó


Las Cuevas de Beltrol

PEÑARROYA DE TASTAVINS Y LAS ROCAS DE MASMUT

Bonito día, de sol y fresco. Dormimos junto a una granja, nos costó bastante encontrar sitio en los alrededores. Este pueblo está rodeado de granjas de cerdos. Nos vamos a hacer una ruta rodeando unas rocas pobladas de escaladores, las Rocas de Masmut. El recorrido es circular, de unos 13 km, en el que esas moles nos vigilan continuamente. El río Tastavins sirve para refrescarnos, sobre todo al perro, y los olores de las plantas aromáticas nos deleitan de nuevo. Encontramos gente, más que en ninguna otra de las rutas que hemos realizado, sobre todo familias con niños pequeños. Completamos el recorrido y nos sentamos a comer, a gusto, aprovechando el sol que hoy está ganando fuerza, junto a la Ermita de la Virgen de la Fuente.
Vamos saliendo del Matarranya para adentrarnos en tierras más secas, menos abruptas; vamos a visitar el Barranco Fondo, Río Mezquin, junto al pueblo de Torrevelilla...

Rocas de Masmut

Peñarroya de Tastavins

BARRANCO FONDO, UNA RUTA SOLITARIA

Dormimos en un pequeño parking junto a una fuente y unos cipreses. La noche anterior fuimos a cenar al único restaurante del pueblo, La Torreta, donde nos sirvieron un secreto ibérico para chuparse los dedos. Comenzamos el último recorrido hacia un Barranco que nos sorprendió a todos. No vimos a nadie, era lunes y seguramente mucha gente estaría trabajando. Este recorrido está marcado como PR (señales amarillas y blancas) en su totalidad. Disfrutamos mucho de sus cuevas (sirvieron de refugio durante la guerra civil), y de la naturaleza que nos rodeaba, viendo cabras montesas e incluso un alimoche al que pudimos fotografiar...estuvo un buen rato en su "txoko" sin darse cuenta hasta que emprendió su precioso vuelo...3 horas de disfrute total, para terminar unas mini-vacaciones muy agradables.

Fuertes olivos

Barranco Fondo y sus cuevas

Alimoche en su "txoko"