martes, 4 de febrero de 2020

BOSQUES CON SABOR A ROMÁNICO

Ermita de Andra Mari de Uribarri-Arana

Hay recorridos bien cerca de casa que no dejan de sorprenderme. Soñamos con irnos a países recónditos, hacer largos trekings, conocer culturas escondidas, y a tan sólo una hora tenemos un verdadero paraíso. Estos lugares me inspiran y me cargan las pilas. Hemos visitado en un solo día en el pequeño Valle alavés de Arana tres preciosas ermitas románicas, unos pueblos maravillosos, y unos bosques de roble, boj y haya que a pesar de su desnudez nos han deleitado a nuestro paso.


Detalle ajedrezado puerta Andra Mari

Comenzamos una mañana cálida de febrero (12 grados a las 9 de la mañana), desde el bonito pueblo de Uribarri-Arana donde hemos pasado la templada noche invernal. Nos dirigimos nada más pasar la carretera hacia la pequeña ermita de Andra Mari, de planta rectangular y ábside semicircular, construida entre los siglos XII y XIII y cuya única ornamentación es un ajedrezado sobre el arco de medio punto de la portada sur. En la portada oeste, una cruz en flor de lis bajo el arco nos indica su carácter mariano.


No tenemos pérdida

Puerta pueblo Kontrasta

Detalles romanos en muro ermita Elizmendi de Kontrasta



Figuras geométricas y de canes, Cristo desproporcionado

Continuamos entre pistas y sembrados hacia Kontrasta, pueblo al que llegamos en poco menos de 1 hora. En lo alto de la población se erige otra preciosidad, la ermita de Nuestra Señora de Elizmendi, de origen medieval pero que encierra entre sus muros un tesoro mucho más antiguo, pues nos remontamos al siglo II. Formando parte de los sillares de este viejo templo hay nada menos que 17 lápidas romanas con inscripciones funerarias que seguramente fueron traídas desde alguna necrópolis cercana que de momento no se ha descubierto. En la cabecera semicircular de la ermita se encuentran talladas figuras geométricas y curiosos canes, así como un Cristo de formas desproporcionadas. Aquí nos entretenemos un rato dando vueltas al edificio observando sus piedras e inscripciones.


El bosque nos acoge

San Cristóbal (1147 m)

Ojo de Inguiluz


Vértice y buzón de Kapitate (1115 m)



Seguimos en cómoda subida y adentrándonos en el bosque hacia el cordal que nos llevará por las cimas de Illarraza, San Cristóbal, Kapitate, Sombrerete y Txandi, todos alrededor de los 1100 metros. Pasamos junto a un "ojo" tallado en la roca, el de Inguiluz, en un lugar escondido en pleno bosque. Seguimos hasta llegar al precioso lugar donde está ubicada la ermita de Santa Teodosia, antaño refugio de caminantes y peregrinos en la hospedería aneja al templo, de gran importancia por su situación en la frontera con Navarra, siendo lugar de paso entre las tierras del Ebro y el mar. La ermita ha sido edificada sobre otra que se incendió en 1697 que probablemente fuera del siglo XVI. Antes del incendio hay indicios de que vivieron en las dependencias hasta 2 ermitaños según un documento de principios del siglo XVII. En un ángulo, y al exterior, se abre un púlpito con balaustrada de hierro desde el que se predicaba a los romeros en las grandes concentraciones de fieles. Según la tradición Santa Teodosia alivia a los enfermos reumáticos. Como curiosidad, existe un árbol singular junto a la ermita, se trata de un enorme fresno. También hay un dolmen que no se terminó de excavar muy cerca, descubierto en 1978.


Ermita de Santa Teodosia


El Fresno de Santa Teodosia

Bonito crucero

No tenemos más que bajar hacia el Valle dejando cerca el pueblo de San Vicente de Arana y pasando por Alda, otro pueblito que da vida a este bonito valle en nuestra montaña cercana. Una circular de 5 horas y 17 km que nos ha dejado un buen sabor de boca y ganas de volver a recorrer estas tierras.

Lavadero en el pueblo de Alda

viernes, 13 de diciembre de 2019

DEHESA DE HAYAS Y PICO SAN MILLAN


El viernes del fin de semana del puente de diciembre nos acercamos a Burgos a conocer una zona preciosa en las estribaciones de la Sierra de la Demanda. Se trata de una extensa dehesa en Puras de Villafranca, un pequeño pueblo perteneciente al término municipal de Belorado, que, aparte de albergar este interesante recorrido de 13 kilómetros por la Dehesa en la que la peculiaridad es que la mayoría de vegetación es el haya en lugar de los rebollares y encinas más habituales, conocimos la existencia de unas minas de manganeso, cuya visita guiada no pudimos concertar, dando un paseo por los alrededores conociendo la historia de este lugar en el que antaño se trabajó su extracción, a través de paneles y bocaminas que aún aguantan el paso del tiempo.




La ruta no tiene apenas desnivel, unos 300 metros, y nos lleva por el bosque de hayas, algunas de gran tamaño, constituyendo una dehesa casi única en su género. Vamos ascendiendo poco a poco por pista llegando a un estupendo balcón desde donde disfrutar de las vistas, Pico San Millán, mayor altura de Burgos, la zona de la Riojilla Burgalesa, el Valle del Río Tirón y los Montes de Oca...

Complejo minas manganeso



Pico San Millán y cascadas de Altúzarra desde Santa Cruz del Valle Urbión

Y el sábado fuimos hacia el Pico San Millán (2131 m), la mayor altura de la provincia de Burgos. Escogimos, de las distintas posibilidades para su ascensión, la de Santa Cruz del Valle Urbión, por ser la más espectacular en cuanto al bosque, las cascadas  y el paisaje que atraviesa.


Dejamos el vehículo en un área recreativa a 3 km del pueblo, llamada Area de Zarcia, donde comienza la ruta prácticamente circular. La señalización es perfecta, y el sentido del recorrido que escogimos es el de las agujas del reloj, subiendo primero al pico y en la bajada pasando por las Cascadas. Tenemos que decir que la mejor época para hacer esta circular de 17 km y 1100 metros de desnivel es verano y otoño, cuando no hay excesiva agua. La subida discurre paralela al Río Urbión, teniendo que pasar varias veces el mismo. Nos tocó pasarlo muy crecido y en algunos tramos estaba complicado. También la zona de las cascadas, durante la bajada, estaba muy embarrada y resbaladiza, ocasionando algún que otro problema.

Preciosa subida junto al Río Urbion


La subida es preciosa, por bosque y con el río como compañero, hasta que dejamos atrás los árboles y, con mayor desnivel, afrontamos una zona de piedras donde comienza la nieve, bastante dura ya que la zona está en sombra. Continuamos la marcha ascendente siguiendo los cairns, los montones de piedras que nos guían, vislumbrando ya a lo lejos la cima. La capa de nieve comienza a tener su espesor, y optamos por ponernos las polainas. Vemos a gente que lleva piolet y crampones. Nos desviamos buscando una ladera donde está dando el sol para evitar la nieve dura y poco a poco llegamos al collado desde donde la cima ya está muy cerca. El día soleado ha hecho más llevadero este ascenso ya que esa cara sombreada no estaba para bromas. La bajada se hace por la loma en circular hasta un collado entre las cimas de San Millán y Trigaza, el collado Flecho, para tomar la dirección de las cascadas, ya en el bosque y tras fuerte bajada.

 


Pequeña laguna desde la subida

Cima de San Millán (2131 m)

Cairn próximo al Collado Flecho
La zona de las cascadas es espectacular, teniendo en cuenta la cantidad de agua que llevaban por tantos días de lluvia previos. Allí nos juntamos con un grupo que estaban haciendo la ruta corta, sin subir al Pico. Completamos el recorrido en 6 horas y media, exigente y precioso.

Una de las Cascadas de Altúzarra

lunes, 25 de noviembre de 2019

LA SENDA DE LA DORMIDA


Hace unos días estuvimos en Kanpezu, aprovechando el primer fin de semana de noviembre y últimos coletazos de un otoño que más bien parecía verano. Después, cantidades ingentes de agua han inundado el paisaje y los árboles han perdido la mayoría de sus hojas, pasando a ser parte de la alfombra que a partir de ahora cubrirá los bosques en invierno. Una profunda melancolía me invade siempre durante el mes de noviembre, como si el cuerpo se preparase para hibernar, a cobijo de la lluvia, del frío...En ocasiones como esta en otoño, y otras, en las que el invierno da una tregua, paso del letargo a la acción, y me lleno de naturaleza cargando las pilas hasta la próxima ocasión. 




Este paseo por la ruta PR 64 alavesa, con ese sugestivo nombre, nos brinda un paisaje precioso para disfrutar en cualquier época del año. Es suave, en 3 horas y media se completa la circular de unos 13 kilómetros, que parte de Kanpezu y sube al monte "La Cogolla" de 1070 metros, pasando por la ermita de ibernalo, caminando cerca del Pico Costalera y terminando junto al rio Ega.






Noviembre termina y se acerca diciembre. Los días de lluvia y frío que nos ha brindado este mes han dejado el otoño temblando camino del invierno. Las hojas desaparecen junto a sus preciosos colores, los bosques han cambiado, como yo, que me preparo para recibir un nuevo mes con nueva estación.

domingo, 20 de octubre de 2019

PORCIEDA. UN LUGAR EN LA MEMORIA


Comienzo de la ruta en Potes

Viajamos a Picos de Europa con ganas de andar por el monte, de hacer distintas rutas, durante 4 días de los que disponíamos. Y anduvimos mucho, descubrimos unas montañas que no conocíamos, espectaculares, paisajes a los que volveremos sin duda. Pero esta vez no voy a escribir sobre rutas ni grandes ni pequeñas. No lo voy a hacer sobre recorridos más o menos montañeros o senderistas, de cimas, horas caminadas o desniveles acumulados. Esta vez escribo sobre qué encontré cuando caminaba entre las ruinas de un diminuto pueblo cerca de Potes, porque a veces estos lugares se me quedan en la retina durante más tiempo que las montañas visitadas. Vuelvo a sus imágenes a menudo e intento conocer esas historias que encierran sus paredes desvencijadas. Y encontré una historia contada por una persona que nació en una de estas casas, Mariano, en un reportaje reciente de la televisión cántabra. Un documental de cerca de 1 hora en el que este hombre, ya octogenario, contaba su vida en este pueblo, en el que habitó hasta cerca de los cuarenta años. Un pueblo que contaba tan sólo con 24 habitantes...



4 casas en Porcieda
Mariano relata mientras camina con su bastón entre las cuatro calles del pueblo, que era el menor de 3 hermanos, y cómo se quedó huérfano de madre cuando contaba tan sólo año y medio. Hasta los 7 años no fue a la escuela, en Tudes, donde se juntaban niños de los pueblos de alrededor, cuando podían ir a clase, ya que por problemas, a veces de los maestros, a veces de la nieve (hasta 1 metro dejando el pueblo incomunicado) se tenían que quedar en casa. A partir de los 14 años ya dejó la poca escuela a la que pudo asistir y comenzó en la escuela de la vida. Como agricultor y ganadero, y más tarde, engordando y vendiendo cerdos en Potes, al principio a pie (5 km), y después de un tiempo con un pequeño tractor con remolque. A partir de los 40 años pudo abrir un bar en Potes y dejó el pueblo.

Pequeña ermita dedicada a Ntra. Señora de Las Nieves
Mariano sigue desgranando historias del pueblo, donde todavía hoy en día se celebra una romería a la pequeña ermita, cada 5 de agosto.



También nos cuenta que se trabajaba con el corcho obtenido de los alcornoques, y le da mucha pena que no se cuide el entorno del alcornocal, comido por las encinas...

Alcornocal de Tolibes camino de Porcieda


Invernal próximo a Porcieda
En estos tiempos de prisas, desencuentros, tanta tecnología...siempre se encuentran historias entrañables de grandes luchadores, porque Mariano tuvo que luchar para poder llevar el pan a casa, me imagino que junto a su padre, en un precioso lugar llamado Porcieda. Y como este sitio hay muchos, hoy en día desvencijados, rotos, olvidados...Con este pequeño relato rindo homenaje a todas las personas que tuvieron que marcharse de sus casas, donde esa vida feliz se vio interrumpida por causa ajena, y donde volver y ver lo que queda de su memoria tiene forzosamente que encoger el alma.