miércoles, 29 de julio de 2020

LESCUN, OTRO PARAISO EN EL PIRINEO



Lac de Lhurs y Dec de Lhurs a su izquierda, desde la cima del Billare


El verano transcurre despacio ahí afuera. Las montañas campan a sus anchas sobre el Valle de Lescun, plagado de casitas aisladas, con su terreno donde descansa la hierba antes cortada y ya seca. Los animales pacen en los prados, también en los de altura, donde el pastor nos muestra su duro trabajo, y mientras, nosotros, simplemente ascendemos con destino a una cumbre desgastada ya por su mirada.

Billaré, hecha de roca que brilla al sol. Conseguimos ascenderla el último fin de semana de julio desde cerca del Plateau de Sancheze, en Lescun, un valle tranquilo que mira hacia las alturas y que encierra como tesoro multitud de excursiones para los senderistas hambrientos de montañas. La subida es larga, con desnivel nada desdeñable teniendo en cuenta que se ganan 1300 metros en poco más de 5 kilómetros de distancia. Subida muy entretenida, con alguna fuente y mucho árbol, que en días de calor proporcionan sombra en buena parte del recorrido. Ganando altura los cairns van marcando la ruta, llegando a una interesante cresta tras el collado principal, que brinda unas excepcionales vistas sobre una incontable cantidad de cumbres, Annie, Mesa de los Tres Reyes, Bisaurin, Collarada...El Midi D'Ossau ya se nos muestra lejano en la subida, antes de la cresta.

Billare desde el Plateau de Sancheze

Siguiendo los cairns por sendero estrecho

Aproximándonos a la cresta cimera


Bonitas trepadas y destrepadas por la cresta, fáciles si no se tiene vértigo, con buenos agarres. Casi nadie por la zona cimera, la mayoría se dan la vuelta en el collado. Pasamos por las 3 cimas marcadas con sencillos cairn, la última la principal, todas verdaderos miradores hacia sus hermanas conformando un paraíso de cumbres. Respiramos hondo el aire libre de mascarillas, ahí afuera no hacen falta. Comemos algo y nos disponemos a bajar por la misma ruta, mientras el tiempo discurre despacio y ya en el Plateau de Sancheze, observamos a los visitantes que se disponen a comer en sus sillas y mesas junto a la regata. Bajamos con los ojos llenos de cumbres, muchos de ellos se conformarán con mirar hacia arriba, al Billaré.

Disfrutando por la cresta

Trepadas de I-II

Pasamos la tarde después de una “reconfortante” ducha y nos dirigimos al parking de Napia, donde pernoctaremos soñando con cumbres. El domingo, todavía con el espectáculo del día anterior latente, caminaremos hacia el Lac de Lhurs, menos desnivel acumulado (700 metros hasta el lago, 1100 hasta la cima del día), y más gente. El lugar, espectacular. Descanso en los aledaños del lago, subida al Dec de Lhurs con preciosas vistas desde su cumbre (esta vez hasta el Petretxema), y bajada dando por terminado un inolvidable fin de semana en este entorno maravilloso. 
Lago de Lhurs y su entorno, Mesa de los Tres Reyes

Vistas desde la cima del Dec de Lhurs, en medio el Petretxema
La Mesa, omnipresente durante el fin de semana

Ya bajando, a lo lejos emerge el Midi D'Ossau
"Desgarrada la nube; el arco iris brillando ya en el cielo, y en un fanal de lluvia y sol el campo envuelto. Desperté ¿Quién enturbia los mágicos cristales de mi sueño?"  (Antonio Machado)

sábado, 18 de abril de 2020

PENSAMIENTOS






"Una cima nunca va a brindarme la oportunidad de tachar un nombre de una lista, ni me proporcionará esa sensación de conquista. En todo caso será ella, la montaña, la que me tendrá conquistada de por vida, y no sólo por haber llegado a su cumbre, sino por aquellos momentos entrañables que me acompañaron a lo largo del trayecto hasta llegar a ella".




VOLVEREMOS...

lunes, 30 de marzo de 2020

PRIMAVERA 2020



Nos perderemos el comienzo de la primavera, ese de los primeros brotes, de los días más largos con el sol cada vez más alto, del primer verde brillante de las hojas y de la paleta de colores de los prados...




Nos perderemos los sonidos de tantos pájaros que comienzan a invadir los bosques...ese comienzo a la vida de la naturaleza después del invierno...



Estoy segura de que te recibiremos con los brazos abiertos cuando estés preparada  para dar entrada al verano, y podamos sentir que, como siempre, todo lo has hecho perfecto.




En estos días tan tristes recogería todo lo que ofrece la primavera para repartirlo a todas esas personas que se dejan la piel por cuidar la vida de los demás.

martes, 4 de febrero de 2020

BOSQUES CON SABOR A ROMÁNICO

Ermita de Andra Mari de Uribarri-Arana

Hay recorridos bien cerca de casa que no dejan de sorprenderme. Soñamos con irnos a países recónditos, hacer largos trekings, conocer culturas escondidas, y a tan sólo una hora tenemos un verdadero paraíso. Estos lugares me inspiran y me cargan las pilas. Hemos visitado en un solo día en el pequeño Valle alavés de Arana tres preciosas ermitas románicas, unos pueblos maravillosos, y unos bosques de roble, boj y haya que a pesar de su desnudez nos han deleitado a nuestro paso.


Detalle ajedrezado puerta Andra Mari

Comenzamos una mañana cálida de febrero (12 grados a las 9 de la mañana), desde el bonito pueblo de Uribarri-Arana donde hemos pasado la templada noche invernal. Nos dirigimos nada más pasar la carretera hacia la pequeña ermita de Andra Mari, de planta rectangular y ábside semicircular, construida entre los siglos XII y XIII y cuya única ornamentación es un ajedrezado sobre el arco de medio punto de la portada sur. En la portada oeste, una cruz en flor de lis bajo el arco nos indica su carácter mariano.


No tenemos pérdida

Puerta pueblo Kontrasta

Detalles romanos en muro ermita Elizmendi de Kontrasta



Figuras geométricas y de canes, Cristo desproporcionado

Continuamos entre pistas y sembrados hacia Kontrasta, pueblo al que llegamos en poco menos de 1 hora. En lo alto de la población se erige otra preciosidad, la ermita de Nuestra Señora de Elizmendi, de origen medieval pero que encierra entre sus muros un tesoro mucho más antiguo, pues nos remontamos al siglo II. Formando parte de los sillares de este viejo templo hay nada menos que 17 lápidas romanas con inscripciones funerarias que seguramente fueron traídas desde alguna necrópolis cercana que de momento no se ha descubierto. En la cabecera semicircular de la ermita se encuentran talladas figuras geométricas y curiosos canes, así como un Cristo de formas desproporcionadas. Aquí nos entretenemos un rato dando vueltas al edificio observando sus piedras e inscripciones.


El bosque nos acoge

San Cristóbal (1147 m)

Ojo de Inguiluz


Vértice y buzón de Kapitate (1115 m)



Seguimos en cómoda subida y adentrándonos en el bosque hacia el cordal que nos llevará por las cimas de Illarraza, San Cristóbal, Kapitate, Sombrerete y Txandi, todos alrededor de los 1100 metros. Pasamos junto a un "ojo" tallado en la roca, el de Inguiluz, en un lugar escondido en pleno bosque. Seguimos hasta llegar al precioso lugar donde está ubicada la ermita de Santa Teodosia, antaño refugio de caminantes y peregrinos en la hospedería aneja al templo, de gran importancia por su situación en la frontera con Navarra, siendo lugar de paso entre las tierras del Ebro y el mar. La ermita ha sido edificada sobre otra que se incendió en 1697 que probablemente fuera del siglo XVI. Antes del incendio hay indicios de que vivieron en las dependencias hasta 2 ermitaños según un documento de principios del siglo XVII. En un ángulo, y al exterior, se abre un púlpito con balaustrada de hierro desde el que se predicaba a los romeros en las grandes concentraciones de fieles. Según la tradición Santa Teodosia alivia a los enfermos reumáticos. Como curiosidad, existe un árbol singular junto a la ermita, se trata de un enorme fresno. También hay un dolmen que no se terminó de excavar muy cerca, descubierto en 1978.


Ermita de Santa Teodosia


El Fresno de Santa Teodosia

Bonito crucero

No tenemos más que bajar hacia el Valle dejando cerca el pueblo de San Vicente de Arana y pasando por Alda, otro pueblito que da vida a este bonito valle en nuestra montaña cercana. Una circular de 5 horas y 17 km que nos ha dejado un buen sabor de boca y ganas de volver a recorrer estas tierras.

Lavadero en el pueblo de Alda

viernes, 13 de diciembre de 2019

DEHESA DE HAYAS Y PICO SAN MILLAN


El viernes del fin de semana del puente de diciembre nos acercamos a Burgos a conocer una zona preciosa en las estribaciones de la Sierra de la Demanda. Se trata de una extensa dehesa en Puras de Villafranca, un pequeño pueblo perteneciente al término municipal de Belorado, que, aparte de albergar este interesante recorrido de 13 kilómetros por la Dehesa en la que la peculiaridad es que la mayoría de vegetación es el haya en lugar de los rebollares y encinas más habituales, conocimos la existencia de unas minas de manganeso, cuya visita guiada no pudimos concertar, dando un paseo por los alrededores conociendo la historia de este lugar en el que antaño se trabajó su extracción, a través de paneles y bocaminas que aún aguantan el paso del tiempo.




La ruta no tiene apenas desnivel, unos 300 metros, y nos lleva por el bosque de hayas, algunas de gran tamaño, constituyendo una dehesa casi única en su género. Vamos ascendiendo poco a poco por pista llegando a un estupendo balcón desde donde disfrutar de las vistas, Pico San Millán, mayor altura de Burgos, la zona de la Riojilla Burgalesa, el Valle del Río Tirón y los Montes de Oca...

Complejo minas manganeso



Pico San Millán y cascadas de Altúzarra desde Santa Cruz del Valle Urbión

Y el sábado fuimos hacia el Pico San Millán (2131 m), la mayor altura de la provincia de Burgos. Escogimos, de las distintas posibilidades para su ascensión, la de Santa Cruz del Valle Urbión, por ser la más espectacular en cuanto al bosque, las cascadas  y el paisaje que atraviesa.


Dejamos el vehículo en un área recreativa a 3 km del pueblo, llamada Area de Zarcia, donde comienza la ruta prácticamente circular. La señalización es perfecta, y el sentido del recorrido que escogimos es el de las agujas del reloj, subiendo primero al pico y en la bajada pasando por las Cascadas. Tenemos que decir que la mejor época para hacer esta circular de 17 km y 1100 metros de desnivel es verano y otoño, cuando no hay excesiva agua. La subida discurre paralela al Río Urbión, teniendo que pasar varias veces el mismo. Nos tocó pasarlo muy crecido y en algunos tramos estaba complicado. También la zona de las cascadas, durante la bajada, estaba muy embarrada y resbaladiza, ocasionando algún que otro problema.

Preciosa subida junto al Río Urbion


La subida es preciosa, por bosque y con el río como compañero, hasta que dejamos atrás los árboles y, con mayor desnivel, afrontamos una zona de piedras donde comienza la nieve, bastante dura ya que la zona está en sombra. Continuamos la marcha ascendente siguiendo los cairns, los montones de piedras que nos guían, vislumbrando ya a lo lejos la cima. La capa de nieve comienza a tener su espesor, y optamos por ponernos las polainas. Vemos a gente que lleva piolet y crampones. Nos desviamos buscando una ladera donde está dando el sol para evitar la nieve dura y poco a poco llegamos al collado desde donde la cima ya está muy cerca. El día soleado ha hecho más llevadero este ascenso ya que esa cara sombreada no estaba para bromas. La bajada se hace por la loma en circular hasta un collado entre las cimas de San Millán y Trigaza, el collado Flecho, para tomar la dirección de las cascadas, ya en el bosque y tras fuerte bajada.

 


Pequeña laguna desde la subida

Cima de San Millán (2131 m)

Cairn próximo al Collado Flecho
La zona de las cascadas es espectacular, teniendo en cuenta la cantidad de agua que llevaban por tantos días de lluvia previos. Allí nos juntamos con un grupo que estaban haciendo la ruta corta, sin subir al Pico. Completamos el recorrido en 6 horas y media, exigente y precioso.

Una de las Cascadas de Altúzarra