jueves, 17 de febrero de 2022

ETXALAR Y SU BOSQUE ENCANTADO

 

                                                      ...Y a vosotros, ¿no os llega a encantar?

                                                  Para mí, estamos rodeados de belleza

Un sábado de febrero cualquiera. Una elección de recorrido en la que no importara tanto el tiempo como el paisaje. Buena elección, la zona de Etxalar que encierra unos bosques espectaculares. Lo mío son los bosques…Poco antes de las 9 ya estábamos en marcha desde el parking de Etxalar. La niebla lo envolvía todo dando una pincelada en blanco y negro, paisaje por el que vamos caminando cogiendo altura sin enterarnos. El toque de viento sur hace que la sensación térmica sea algo más baja de la real, unos 5 grados. Sabíamos que al mediodía subiría hasta los 15 y saldría el astro rey, como así sucedió.

Tras pisar pistas y carretiles llegamos hasta mendizorrotz siguiendo una ruta de pequeño recorrido (marcas blancas y amarillas) que nos dirige hacia  la cima de Azkua, pasando previamente por el collado y cima de Kokori (¡qué bonito nombre!). Alcanzaremos el Azkua (783 m) sin enterarnos. Aquí paramos unos segundos (soy muy friolera, lo se…), tomando a continuación en descenso por un sendero GR (ruta de Gran Recorrido), que nos dirige hacia el Barda (812 m) máxima altura del día. 


Bufffff......



                                            Jovenes hayas rodeadas de viejos castaños...

¿Yo?, pues no podía estar disfrutando más.  Es lo que tiene esta actividad, para mí, un lujo que simplemente esté todo ahí, a mano, sin pedir nada a cambio, con su toque especial dependiendo de cada estación…Es un enamoramiento que perdura…¡Uy!, ¡hoy es San Valentín!


Suaves lomas...

                                                                Cima de Azkua

Lo que vino después, de quitar el hipo…Una bajada por hayedo joven y viejo castañar que nos mantuvo mudos…Un regalo. Después, llegamos a un canal en buen estado que en un par de kilómetros nos dejó en un embalse pequeño desde el cual ya se adivinaban las casas del pueblo, para cerrar la preciosa circular. ¿Cifras?, pues 14 kilómetros con 900 metros de desnivel, 4 horas que redondearon una bien aprovechada y saludable mañanera.




"La primera condición del paisaje es su capacidad de decir casi todo sin una sola palabra" (Konrad Lorenz)



domingo, 9 de enero de 2022

LA SENDA DE LA SAL

 


Queridas sabinas…

No había tenido el gusto de contemplaros anteriormente. Hoy, por fin, venciendo el viento helador, nos hemos adentrado por vuestros dominios y habéis sido nuestras compañeras de recorrido.




Un frío 5 de enero, después de una noche ventosa y lluviosa, el amanecer nos sorprende a golpe de viento que zarandea nuestro vehículo.

Después de un desayuno caliente, a las 10:30, salimos de La Puebla de San Miguel (Valencia), pueblito enclavado en la Sierra de Javalambre, con intención de hacer uno de los recorridos marcados, el Camino de la Sal, así llamado por ser parte de la comunicación entre Puebla de San Miguel, con Arcos de las Salinas (Teruel) para llevar la Sal producida en su factoría.

Al comenzar, un grupo de perdices vuelan despavoridas a nuestro paso, seguro que se posarán en vuestras ramas.

Vamos bien pertrechados, los 5 grados con semejante viento parecen tan sólo 2…


                                                           Cueva de La Pez



                                                          Fuente de Javandal

                                                    Vista de Puebla de San Miguel

Bosques de pinos, barrancos de nombres sugerentes (Javandal, Cañada Jorge, Los Tajos…), con piedras horadadas, y vosotras, centenarias sabinas, que no hacéis otra cosa que sorprender…

Plantas aromáticas cuyo olor el viento esparce por doquier. Fuente alargada de Javandal, Cuesta de los Garbanzos, la nieve recién caía de la última noche. Miradores a los que llegamos después de llenarnos la retina de mirar…

Sin demasiado desnivel y después de atravesar zonas boscosas, nos sale al paso una oquedad denominada la Cueva de la Pez, utilizada como abrigo para el ganado. Más adelante, nos deleitaremos con las vistas hacia la Valluenga.




                                                          Barranco de Los Tajos


Hay que seguir un trozo de carretera una vez alcanzado el Área Recreativa Don Guillén, hasta que un desvío a la izquierda nos llevará al Barranco de Los Tajos, maravilla de la naturaleza

…Y vosotras, sabinas, pequeñas, jóvenes y frondosas, centenarias y arrugadas, acompañáis nuestro caminar en este frío día de enero.



Hola, guardador de rebaños,

ahí a la orilla del camino

¿qué te dice el viento que pasa?

 

Que es viento, y que pasa,

y que ya pasó antes,

y que pasará después.

Y a ti, ¿qué te dice?


Mucho más que eso.

Me habla de otras muchas cosas.

De memorias y nostalgias

y de cosas que nunca existieron. (Alberto Caeiro, "El Guardador de Rebaños" X)


jueves, 9 de diciembre de 2021

POR TIERRAS DEL JILOCA

 

                                                  Amanecer sobre la Laguna de Gallocanta

                                                       El espectáculo de las grullas


Atrás ha quedado la noche junto a la Laguna de Gallocanta. Dejamos el sonido de las grullas que nos ha acompañado durante unas cuantas horas para dirigirnos hacia el pueblo de Baguena, en Teruel. El propósito es hacer una ruta preciosa que desde este enclave asciende una pequeña cima, pasa por un barranco y, cresteando por bonitos cortados, nos lleva a Anento, pintoresco pueblo coronado por un castillo. Desde aquí sólo falta seguir una pista hasta el inicio de la ruta. Unos 17 km y 600 metros de desnivel que nos han hecho disfrutar de este peculiar paisaje de tierras arcillosas y rojas, aguallueves y plantas aromáticas…

                                            Baguena ascendiendo al Pico del Buitre
                                                       Tierras arcillosas y rojizas

                                                                            Corzos
                                                         Mezcla de animalillos 

No llueve; el viento acompaña al frío que curte la piel, un viento que baja los grados que indica el termómetro, 4 a las 10 de la mañana. Nos pertrechamos con todo lo que tenemos, sabiendo que en media hora comenzaremos a entrar en calor al afrontar la más larga subida del día, hasta llegar al Pico del Buitre donde hay un vértice geodésico. Las vistas son de asombrar, lomas de tierra arcillosa, frutales, encinas, coscojas amarillas…paisaje de clima áspero…Continuamos por pista descubriendo de vez en cuando en el lodo producido por la escasa lluvia caída huellas de corzos, jabalíes, tejones…nos sentimos acompañados por estos animalillos, que al atardecer seguro que asomarán por aquí.

                                                           Aguallueve de Arguilay

Un atajo a mano izquierda, por sendero y en bajada, nos separa de la pista para llevarnos hasta el lugar de Arguilay, donde está el primer aguallueve del día. Estos manantiales que se crean a base de gotas de agua, forman un espectacular relieve de piedras y musgo, con grutas escondidas en su interior. Desde aquí hay que volver a coger altura hasta los cortados por un camino estrecho y sinuoso. Una vez se llega arriba de nuevo el viento nos azota y no nos abandonará mientras circulamos cerca del borde del cortado por un estrecho sendero hasta llegar al pueblo de Anento. Por aquí arriba apenas hay desnivel, y cada recodo del camino es todo un descubrimiento.

                                  Sobre los cortados. Abajo el aguallueve de Arguilay

                                                                Bordeando los cortados

                                                 

                                                                       Anento

                                                      Abajo, aguallueve de Anento

                                                       Visita al aguallueve de Anento

Cerca del pueblo hay un torreón celtíbero que sirve de atalaya junto al castillo. Bajamos al aguallueve de Anento donde, aquí sí, nos juntamos con bastante gente. También es espectacular este entorno. Parece mentira que en estas latitudes con lo seco que es el clima, siempre comparado con el nuestro del norte, se pueda disfrutar del espectáculo del agua.

Callejeamos por el pueblo, limpio, empedrado, cuidado…naranjas, marrones, azules…un festín de colores que nos deleita antes de afrontar los últimos 4 kilómetros por pista en tenue bajada. ¡Esta excursión ha sido un regalo!







"...Con una rosa en la mano paseas y ves del sol el sol y del pueblo sus montañas; y del río que corre el agua que lleva, tras los juncos de tu infancia..." (del poeta Enrique Villagrasa dedicado al río Jiloca que corre por sus venas)

jueves, 12 de agosto de 2021

LA RUTA DEL SILENCIO

Llevamos ya tres días disfrutando del Parque Natural de Los Oscos en Asturias. Cerca de Villanueva de Oscos, una bonita ruta nos ha tenido entretenidos casi seis horas, la “Ruta del Silencio”. Camino de Taramundi, un cruce a mano derecha desde donde comienza una estrecha pista nos llevará hasta el pueblo de San Cristóbal (San Cristobo), donde el tiempo se ha detenido. Dejamos nuestro pesado vehículo a pie de pista y caminamos los tres kilómetros hasta el inicio de la ruta.

Entrada San Cristóbal. Inicio ruta


Pequeña ermita a la salida del pueblo

El día amanecía fresco para un 1 de agosto, unos 10 grados, pero la temperatura fue ascendiendo conforme avanzaba el día. Comencemos con San Cristóbal, precioso pueblo perdido entre árboles autóctonos, brezos de colores, sonido del agua del río…sus tejados de pizarra, muchos años ya hundidos, nos dan idea del paso del tiempo, mucho tiempo…Varias casas rehabilitadas en donde se escuchan voces de niños nos devuelven al presente, por lo visto alguna familia mantiene vivo este lugar. La señal inicial de la ruta nos anima a comenzar un recorrido fantástico, colorido y sosegado. 

Nada más empezar nos topamos con una pequeña ermita, y bordeándola, un sendero estrecho en bajada nos llevará hasta el río Ahio. El bosque de roble y castaño nos acompañará escuchando el sonido del agua. Las “corripas”, pequeños espacios circulares rodeados de piedras donde se guardaban antaño las castañas, nos rodean en algunos puntos del bosque. Nos topamos al final del descenso con un bonito puente de piedra para comenzar tras él la subida sostenida hasta las ruinas de Mourelle, ¡qué enclave justo enfrente de San Cristóbal! Este diminuto pueblo lleva mucho tiempo abandonado, de alguna de sus casas ya no queda nada, comido todo por la vegetación, y de otras viviendas, tremendos agujeros en los tejados nos muestran sus entrañas, antaño llenas de vida. ¡Vaya lugar!.


"Corripas" a nuestro paso

Mourelle...

La antigua pista que conducía a este pueblo nos sirve durante unos kilómetros como parte del recorrido hasta que llegamos al lugar denominado “Mirador de Balongo” donde continúa a media ladera el sendero, perfectamente marcado durante todo el recorrido. Enfrente, todavía lejos, se logran ver una serie de colmenas en fila, dando idea de que todavía se trajina por allí con las abejas. Llegaríamos por caminos de brezo, descubriendo otro pueblo deshabitado, Brusquete. La Sierra de la Bobia, el río Ahio y sus sonidos, Mourelle y ahora esto…Mientras nos embelesábamos con el paisaje, escuchamos un ruido de motor. Tenemos enfrente una pequeña mesa junto al camino y una casita con pinta de uso rodeada de muros rotos y piedras. Baja una persona con una carretilla y ganas de hablar. Buzo y mascarilla en el cuello, y pasión por las abejas. Pepe se llama, y vive en Taramundi aunque es gallego. Nos dedica media hora de uno de sus fines de semana en los que acerca a revisar sus colmenas. Nos cuenta que Brusquete lleva ¡48 años! Deshabitado. El recuperó hace siete años las pocas colmenas que quedaban en pie. Cuando habla de sus abejas se le encienden los ojos, disfruta, vive…

Todos los fines de semana se acerca a este lugar (entre semana trabaja en la construcción). Nos cuenta que hace un tiempo un oso destrozó alguno de sus panales (nos muestra uno con un gran agujero), y desde entonces, una valla electrificada a partir de un pequeño panel solar lo ahuyenta de vez en cuando. Nos habla de sus “Delicias de Taramundi”, su miel, la que con tanto cariño consigue cuidando y mimando a sus abejas en ese entorno espectacular, miel que acabaríamos comprando en la tiendita que tienen en Taramundi.

Todavía nos quedaba pasar por un precioso túnel natural y, en descenso, visitar dos preciosas cascadas, las de Celón y Picón, para, ya todo en subida, acabar de nuevo en San Cristóbal cerrando esta circular para recordar.


Las colmenas de Pepe


Colmenas antiguas

Cascada de Celón

De nuevo San Cristóbal